La academia y Salmona

publicado a la‎(s)‎ 12 ago. 2016 8:55 por Marie Claire Paredes   [ actualizado el 23 ago. 2016 15:28 por Administrador FRS ]

UN DIÁLOGO TRASCENDENTAL

Gimnasio Fontana


Por: Natalia Zuleta

Fotografías: Gimnasio Fontana



Este anuario es un homenaje a nuestra arquitectura que día a día nos inspira y a través de la cual, narramos y construimos experiencias únicas, dejando por medio de la educación un gran legado para la humanidad.

Portada Anuario 2016

La educación es la esperanza de trascendencia y encuentro de los seres humanos a lo largo de la existencia. 

Es más que un compromiso social, un espacio de descubrimiento del propio ser y del mundo a través del intercambio de ideas, nociones, el estudio de teorías y escritos, la creación de nuevos universos. 

Es un legado poderoso y transformador de la cultura y las sociedades en donde se siembra para el futuro. 


Es una labor que engrandece y procura por el potencial de la humanidad. Los lugares donde ocurren los procesos de enseñanza y aprendizaje tamizan y originan escenarios mediados no sólo por la cultura y costumbres propias de una sociedad sino también por el espacio físico en los que las personas interactúan para reconocerse y cultivar su identidad.

No en vano la UNICEF trabaja desde hace ya unos años en la iniciativa CAI-Ciudades Amigas de la Infancia, en donde los espacios de encuentro y convivencia, así como las zonas verdes, son un derrotero de gran relevancia para tomar la arquitectura como agente de cambio y compromiso social también desde la educación.

Los espacios físicos propios del aprendizaje como las aulas de clase, laboratorios, bibliotecas, salones de artes, comedores y todos los escenarios de los que se nutre el inventario pedagógico, se constituyen en un tercer maestro. Aquel que promueve las relaciones con el mundo físico y genera percepciones, sentimientos, dinámicas y visiones estéticas tan diversas como el universo mismo. Es este un aspecto tan relevante de la educación que puede inspirar poderosas transformaciones.

Cómo lo dice el catedrático e investigador catalán, Joseph Muntañola “el lugar habitado por las personas tiene una doble interacción: el medio induce conductas individuales y el actuar de los habitantes modela el entorno”. Y para completar su visión “se construye y deconstruye en ese habitar.”

Como decía Rogelio Salmona la arquitectura es “un gesto del espíritu, una forma de ver el mundo y transformarlo”. Por esta visión humana y transformadora podemos develar la intencionalidad detrás del proyecto arquitectónico del Gimnasio Fontana. Las instalaciones del colegio son el lugar en el que la infancia de nuestros niños habita, ese escenario que acoge sus fantasías y preguntas desde que inician su escolaridad para acompañarlos como morada en su camino hacia el descubrimiento de sí mismos.

Las plazoletas, corredores, rotondas y diversas zonas comunes se convierten en lugares que propician encuentros y enseñan la importancia del diálogo y la convivencia. Los corredores de circulación abiertos y que reciben el aire natural, promueven una actitud tranquila y mirada profunda del entorno sin más límites que la propia imaginación.

El agua que nos recibe al ingreso es nuestra guía como elemento de fluidez y cambio, y como símbolo de la fuente del saber y el inagotable potencial humano. Las terrazas ofrecen un contacto con el entorno de la sabana y sus cerros, para permite a los niños descubrir su lugar de residencia desde una perspectiva geográfica de ubicación pero también de sostenibilidad y respeto e integración con el medio ambiente. 

   

                                         
                        
       
Recorridos interiores del colegio.

Las diversas aulas y espacios de encuentro como comedores y auditorio, con su elemento común de luz natural, nos dejan entender la riqueza de esa iluminación y su relevancia en nuestra cotidianidad como inspiradora y dibujante de figuras y sombras.

Podríamos decir que todos estos elementos y muchos más no solo generan escenarios de aprendizaje característicos y que enriquecen nuestra pedagogía de la creatividad sino que también generan en todos los habitantes de la obra de Rogelio Salmona una cultura estética, que desde la primera infancia se nutre de la interacción espontánea y desprevenida con una arquitectura rica en provisión de valiosas experiencias.


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