La academia y Salmona

publicado a la‎(s)‎ 30 nov. 2016 10:26 por Marie Claire Paredes   [ actualizado el 2 dic. 2016 10:03 por Administrador FRS ]

SINCRETISMO EN LA ARQUITECTURA MODERNA LATINOAMERICANA
Componentes Islámicos en la obra de tres Arquitectos: 
Julio Vilamajó, Luís Barragán, Rogelio Salmona

Tesis de Doctorado de Ana María Apud Apud (Uruguay)
Universidad  Pablo de Olavide
Imágenes suministradas por Ana María Apud Apud



El objeto de la tesis doctoral aborda el estudio del pensamiento y la obra de tres destacados arquitectos modernos latinoamericanos, haciendo énfasis en la influencia de las culturas árabe-musulmana o islámica, en el desarrollo de sus legados. Busca visualizar cómo estos referentes fueron trasladados e integrados en forma sincrética creando un nuevo producto o hecho arquitectónico acorde con su tiempo histórico y con el entorno natural del país y lugar donde se realizaron. Presentamos a continuación unos apartes del capítulo No. 7: Rogelio Salmona – Tercera línea de transferencias.


Apunte desde Marruecos Rogelio Salmona, 1953.




ESTANCIA DE DIEZ AÑOS EN PARÍS. LE CORBUSIER Y PIERRE FRANCASTEL


Rogelio Salmona viaja a París en 1948, como consecuencia de los sucesos políticos desencadenados a partir del 9 de abril de ese año en Bogotá y a instancias de su padre, el cual quería ver a sus hijos alejados de la difícil situación política y social que se vivía luego del “Bogotazo”.

La elección de Francia y la ciudad de París, además de ser en la cual nació, fue hecha a partir de una invitación que le realizara el propio Le Corbusier para trabajar en su taller, durante su visita a Colombia en 1947 y en la cual Salmona (en ese momento estudiante de arquitectura en la Universidad Nacional), ofició de intérprete en las instancias necesarias, debido a ser uno de los pocos con conocimiento del idioma francés.[1]

Hacia 1948 cuando llega a París, la ciudad está en plena reconstrucción de posguerra, luego de finalizada la contienda de la Segunda Guerra Mundial en 1945. Pero París continuaba siendo un referente muy importante desde lo histórico-cultural, siendo una de las ciudades generadoras de los movimientos de vanguardia en las artes plásticas, así como también en la arquitectura y urbanismo.

Su primer contacto de trabajo en París fue como dibujante en el taller de Le Corbusier, lo cual tiene que haber significado un gran desafío para Salmona. El hecho de ingresar al estudio de una personalidad como Le Corbusier, un maestro reconocido y admirado del Movimiento Moderno, y gran difusor y propagandista del mismo, le habilitó a participar en proyectos de arquitectura y urbanismo de gran envergadura y a su vez compartir diversas experiencias con colegas de distintos países de Europa y Latinoamérica. De todos estos compañeros, será el encuentro con el ingeniero griego y compositor musical Iannis Xenakis (1922-2001), militante comunista, el que tendrá mayor incidencia en la opción de compromiso político asumido por Salmona y será también Xenakis quien lo introduzca en un nuevo campo compositivo: el de la música.[2]

La personalidad inquieta y contestataria de Salmona se va a manifestar prontamente y su trayectoria a lo largo de los casi diez años en el taller de Le Corbusier será accidentada, con idas y vueltas, enojos y despidos por parte del maestro y regresos aceptados, para finalmente hacia 1957 renunciar al taller de la calle Rue de Sèvres.

Durante ese año de 1957, y previo a su regreso definitivo a Colombia en 1958, tiene otras experiencias laborales, participando en la construcción del Centro Nacional de Industrias Técnicas, CNIT, y en el diseño y construcción deestructuras metálicas, bajo la supervisión del arquitecto Jean Prouvé (1901-1984).[3]

Sin duda su estancia en París y su experiencia en el taller de Le Corbusier fue determinante: tomó contacto directo y privilegiado con el Movimiento Moderno y sus preceptos, por medio de quién fuera uno de sus máximos exponentes como Le Corbusier. Fue allí donde comenzó a elaborar y definir su postura ideológica, ética y estética frente a la arquitectura y urbanismo. Supo decantar y seleccionar de los principios de la Arquitectura Moderna, los esenciales según su postura ideológica, integrándolos conscientemente en forma sincrética en su obra y adecuándolos a su tiempo y lugar.

De estos principios hay que destacar sobre todo el componente social que sustentó buena parte de las corrientes vanguardistas que conformaron la Arquitectura Moderna, en las décadas de 1920 y 1930 en Europa, y para las cuales la transformación de la sociedad y el interés por la comunidad, con una carga importante de utopía, era lo esencial, el objetivo principal que debía tener el arte y la arquitectura. Será éste uno de los principios fundamentales al cual Salmona adhirió durante toda su trayectoria como arquitecto y como persona.

La figura del historiador y crítico de arte Pierre Francastel (1900-1970) fue de enorme importancia para Salmona, siendo reconocida por él, explícitamente, como una de sus influencias perdurables a lo largo de su vida y en su pensamiento sociocultural y político. Su interés por la historia estuvo siempre presente y en su época de trabajo en el taller de Le Corbusier en París, insatisfecho con la visión y posturas frente a la historia que sustentaban en el mismo, se vio impulsado a buscar otros vínculos y explicaciones entre la historia, el arte, la cultura y la política.

Fue ese interés por una cultura esencialmente histórica que lo llevó a frecuentar durante sus años de permanencia en París los seminarios de Sociología del Arte que dictaba el profesor Pierre Francastel en la Escuela Práctica de Altos Estudios de la Sorbona de París, donde también tuvo la oportunidad de ampliar sus vínculos sociales e intelectuales con otras personalidades con similares intereses que él, como el crítico e historiador del arte Damián Bayón (1915-1995), el arquitecto Gérard Thurnauer (1926), el filósofo y especialista en Estética e Historia del Arte Hubert Damisch (1928), entre otros.[4]

En ese ámbito Salmona encontró el rumbo que estaba buscando, tanto en el plano teórico como práctico, en el área de la arquitectura y el urbanismo. Los conceptos de Francastel ampliaron enormemente los alcances de la historia en su relación con el arte, enmarcando a este último en un sistema de gran alcance en cuanto a las referencias culturales, técnicas y sociopolíticas.[5]

Es este probablemente el legado más valioso del prolongado contacto de Salmona con Francastel: comprender el arte y la arquitectura en un contexto cultural y antropológico, no reducido exclusivamente a la práctica de las disciplinas arquitectónica y urbanística. Esto le permitirá estructurar su pensamiento integrativo, relativizar a su maestro Le Corbusier y tomar distancia definitiva con la denominada Arquitectura Racionalista y el Estilo Internacional.[6] 


VISITA A LA ALHAMBRA Y EL GENERALIFE EN GRANADA 

 

                           
   
                                  La Giralda, Sevilla


 
      Casa Sotará. Tenjo-Cundinamarca. 1990 Rogelio Salmona

En 1953 Salmona emprende un viaje que duraría veinte días, correspondiente a la licencia o vacaciones periódicas por su trabajo en el taller de Le Corbusier. Parte con las indicaciones dadas por el maestro en cuanto a los lugares y obras que debería visitar. 

Este viaje, en principio de veinte días, luego se extenderá a más de cinco largos meses, en los cuales Salmona visita y explora además otros lugares, ciudades y países que va descubriendo de su propio interés y que no estaban incluidos en las recomendaciones hechas
por Le Corbusier. 


Es durante este viaje de 1953 cuando visita por primera vez el sur
de España y en particular la ciudad de Granada, donde queda impactado con la arquitectura hispanomusulmana o andalusí que se
le revela en el conjunto edilicio de la Alhambra y el Generalife y sus jardines. 


Deberá permanecer en la ciudad de Granada por el periodo de un mes, por falta de dinero, y vivirá esa experiencia al máximo recorriendo los palacios nazaríes, pero también el barrio del Albaicín, con sus casas populares y su estructura urbana irregular y laberíntica, adaptada a la topografía y antítesis de los planteos urbanísticos que se realizaban en el taller de Le Corbusier. Fue allí, en la Alhambra y el Generalife, donde encontró la perfecta integración de la arquitectura con la naturaleza, donde es necesario recorrer sus espacios sutil e integralmente para captar las distintas sensaciones. Y en relación a ello expresa: 

“(…) es una característica de la arquitectura islámica y de la estética del Islam: la belleza sólo puede descubrirse desde el interior, en la intimidad de las casas a través de los distintos patios y en la continuidad del recorrido. (…..). Para tener una idea de la Alhambra hay que recorrerla sutil e íntegramente (…).”[7] 

Es esta sensibilidad distinta que se dio en al-Andalus en la época medieval la que Salmona valora, donde convivieron cristianos, musulmanes y judíos en una particular armonía, percibiéndola como una sociedad más abierta e inclusiva. Y naturalmente esto se manifiesta en la arquitectura, en la concepción del espacio interior, en el vínculo que se establece con la naturaleza y que responde a
una estética diferente. 


Esta magia que encontró en su primer contacto con la arquitectura islámica se verá reflejada en su obra, como se verá más adelante al analizar algunas de sus realizaciones arquitectónicas, en particular la Casa de Huéspedes Ilustres en Cartagena de Indias. Al igual que en la arquitectura islámica, busca un orden poético que resulte atractivo para todos los sentidos. Y es con esto último y en primera instancia con lo que se sintió identificado.







INTERÉS POR LA CULTURA DEL NORTE DE ÁFRICA 

Desde el sur de España, Salmona está a un paso del Norte de África donde viaja para seguir descubriendo ese universo distinto, ampliar su visión del mismo y donde encontrará ciertas similitudes y coincidencias de apreciación en los valores esenciales de la vida. 

Es importante mencionar su interés por el urbanismo árabe, despertado por las clases dictadas por el historiador del Islam medieval Maurice Lombard (1904-1964),[8] en la Escuela Nacional Superior de Bellas Artes en París y que Salmona destacará como influencia en su obra. [9] 

En el Norte de África o en el Magreb (como el propio Salmona se refiere a esta zona), descubrirá un mundo muy atrayente por el cual siente gran curiosidad no sólo en cuanto a la arquitectura y la ciudad, sino también en relación a las formas de vida de su población, al vínculo que establecen con la naturaleza, a la visión cósmica que se tiene sobre el universo y con la cual siente mayor afinidad en tanto concepción mística.[10] 

Similar conexión encontrará en la cultura prehispánica, si bien las creencias son distintas, pero las posturas frente al cosmos y la naturaleza están en la misma sintonía. 

Salmona recorre varias ciudades del Magreb, ciudades marroquíes como Fez, Meknes, Marrakech y también argelinas y tunecinas.
Todo le interesa, ya sea las formas de vida, el vínculo con la naturaleza, el paisaje y cómo se revela esto en la arquitectura y la ciudad. Todo lo registra con dibujos, bocetos y en la memoria, con todos los sentidos, recuerdos perdurables que luego se verán reflejados en su obra. 


Convive días con los beréberes en el desierto y queda fascinado
con la forma de apropiación del espacio, que si bien es inmenso,
 ellos sabían perfectamente los sitios adecuados donde ubicar sus carpas, convirtiéndolos en lugares habitables. Esto sucedía porque, aun siendo nómades, conocen el recorrido, pues ancestralmente lo han venido haciendo de la misma manera. Si bien hay una errancia 
[11], también hay un conocimiento del sitio transformado en lugar.[12] La palabra errancia tiene un importante significado para Salmona. Propone recorridos que no sean para acortar una distancia, sino que el visitante tenga distintas opciones para transitar por ellos, elecciones que le generen sorpresas y simultaneidad de visiones que amplíen los límites de la propia arquitectura. 

Reconoce como muy difícil penetrar en las medinas de las ciudades del Magreb. La organización laberíntica de sus calles estrechas, intentando resguardarse del sol y cuidando de la privacidad de las viviendas, hace difícil para un occidental la orientación en la ciudad. Es fácil perderse, lo que perdura son los hechos, los lugares, los olores, los colores, los sonidos. Es otro tipo de espacialidad distinta
a la de una ciudad occidental. Para los beréberes la ciudad es un territorio más amplio, con un ordenamiento preciso, acorde con las costumbres y formas de vida de la comunidad. 
[13] 

Aparte de esta vivencia espacial diferente que fue por demás trascendente, descubre el virtuosismo técnico de la arquitectura de ladrillo que se realiza en algunos lugares del Magreb, así como lo había percibido en el Sur de España, en particular en la Alhambra
y el Generalife. Allí estaba el misterio y la magia del trabajo artesanal de los distintos materiales y en especial del ladrillo. 
14] Independientemente de que el material más usado
en la Alhambra y en la región del Magreb es la tierra elaborada con la técnica del tapial o el adobe, la utilización del ladrillo con sus múltiples posibilidades expresivas coincide con la larga tradición en Colombia del uso de este material, en particular en la ciudad de Bogotá. No obstante, es de destacar que en la etapa almohade
(mitad del siglo XII y primer tercio del XIII) sí hay un uso muy importante del ladrillo en al-Andalus y el Magreb. El mejor ejemplo es la Giralda de Sevilla y la España mudéjar, sobre todo en la zona de Aragón. 



EL IMPACTO DE LA ARQUITECTURA PREHISPÁNICA

Durante los diez años que Salmona permaneció en Europa, con
centro en la ciudad de París y trabajando en el taller de Le Corbu-
sier, simultáneamente se interesó en el conocimiento de la arquitectura prehispánica. Es en esta época cuando asistía a los cursos dictados por Francastel e iba habitualmente al Museo del Hombre para estudiar la cultura prehispánica y en particular la mesoamericana y sobre todo la ubicada en la zona hoy pertene-
ciente al territorio mexicano.


Lo que más le interesó de la arquitectura mesoamericana fueron los lugares ceremoniales, es decir los espacios abiertos que recogen todas las resonancias del mundo exterior y con los cuales quedó impactado al punto de interpretar el concepto de “aljibes celestes”,
 al que hace mención la filósofa española María Zambrano (1904-1991) cuando se refiere a espacios abiertos que tienen como cu-
bierta o techo al cielo, de una forma más amplia interpretándolos Salmona como “tímpanos del entorno” al decir:


….. a través de ese aljibe, de ese espacio abierto, de ese techo que es el cielo, descubro las nubes, los pájaros, la luna, el sol y las estrellas, porque también miro del interior hacia el exterior. No es solamente un impluvio, sino también una explosión hacia fuera. El espacio abierto del que ella habla,
es un espacio que no es sólo mediterráneo, sino también mesoamericano.”
[15]

Se puede apreciar aquí y en la última frase de Salmona una simi-
litud en la captación del espacio abierto que tienen ambas culturas:
la de la cuenca del mediterráneo y la mesoamericana, aun siendo culturas tan distintas en otros aspectos y tan distantes geográficamente. Comparten un vínculo con la naturaleza, una cosmovisión, que si bien tiene interpretaciones y significados diferentes, ambas buscan a través de la concepción espacial de la arquitectura alcanzar la trascendencia del mundo material.

Salmona recorre varios sitios prehispánicos, en la península de Yucatán, en particular en Uxmal y en la zona central de México como Teotihuacán, donde valora sobre todo la grandeza de los espacios abiertos, de los espacios públicos, con sus terrazas o plataformas a distintos niveles y con diferentes visuales a medida que se va ascendiendo. En Tlaxcala también quedará impactado por la organización urbana de sus plazas a distintos niveles, conformando una secuencia de espacios concatenados y donde vio también reflejadas sus búsquedas arquitectónicas. [16]


               
                     

         Edificio de Posgrados de Ciencias Humanas. Universidad Nacional de Colombia
Sede Bogotá.  Rogelio Salmona







             Planta de los Palacios Nazaríes

     Casa de Los Huéspedes de Colombia.
             Cartagena. Rogelio Salmona









        Edificio de Posgrados de Ciencias  Humanas. Universidad Nacional de Colombia
          Sede Bogotá. Rogelio Salmona










       Casa en Riofrío. Tabio, Colombia
            1997-2000 Rogelio Salmona.

[1]TÉLLEZ, Germán, Rogelio Salmona. Obra completa 1959/2005, Fondo Editorial ESCALA, Bogotá, Colombia, 2006, p. 25. 
[2] QUINTANA, Ingrid, “Salmona en París”, http://www.fundacionrogeliosalmona.org , consultada el 04/01/2010. 
[3] ALBORNOZ, Cristina, “Biografía” ROGELIO SALMONA espacios abiertos/espacios colectivos, edición Comité Curatorial, Sociedad Colombiana de Arquitectos, Bogotá, D.C. y Cundinamarca, 2006, p.13. 
[4] QUINTANA, Ingrid, “Salmona en París”, http://www.fundacionrogeliosalmona.org , consultada el 04/01/2010. 
[5] TÉLLEZ, Germán, Rogelio Salmona. Obra completa 1959/2005…. Op. cit., p. 49. [6] TRUJILLO JARAMILLO, Sergio, “Salmona o la poética de la resistencia”, Edición Sociedad Colombiana de Arquitectos, Bogotá, 2000, p.374.
[6] TRUJILLO JARAMILLO, Sergio, “Salmona o la poética de la resistencia”, Edición Sociedad Colombiana de Arquitectos, Bogotá, 2000, p.374.
[7] ARCILA, Claudia Antonia, Tríptico Rojo…..Op. cit., p. 169.
[8] Maurice Lombard planteó el gran valor cultural y comercial que representó la expansión musulmana de los siglos VII a XI para Occidente, provocando un importante desarrollo y reactivación de la civilización occidental al tomar contacto con Oriente. Pág. Web consultada el 05/ 02/2011, http://identidadandaluza.wordpress.com/2008/05/03/islamologos-arabistas-y-orientalistas-siglos-XII-XX.
[9] QUINTANA, Ingrid, “Salmona en París”, http://www.fundacionrogeliosalmona.org , consultada el 04/01/2010.
[10] ARCILA, Claudia Antonia, Tríptico Rojo…..Op. cit., pp. 74 y 75. 
[11] Si bien la palabra errancia no existe en el diccionario de la RAE, sí se encuentra errar, siendo su tercer significado “andar vagando de una parte a otra”
[12] ARCILA, Claudia Antonia, Tríptico Rojo…..Op. cit., pp. 72 y 73.
[13] ARCILA, Claudia Antonia, Tríptico Rojo…..Op. cit., p. 116.
[14] TÉLLEZ, Germán, Rogelio Salmona. Obra completa 1959/2005…. Op. cit., p. 26. 
[15] ARCILA, Claudia Antonia, Tríptico Rojo…..Op. cit., p. 69.
[16] Procesado de comentarios de la entrevista realizada a la arquitecta María Elvira Madriñán en Bogotá, en su estudio y de Rogelio Salmona, el 26/03/2008.



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