Reencuentros en Bogotá con Lima. Por: Augusto Ortiz de Zevallos

publicado a la‎(s)‎ 4 oct. 2013 8:43 por Webmaster FRS   [ actualizado el 8 oct. 2013 6:08 ]

El arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos ha escrito unas palabras contando su experiencia en esta versión del SAL. Les compartimos su escrito:

"Estuve esta semana en Bogotá, invitado por la Fundación Rogelio Salmona,  en el Seminario de Arquitectura Latinoamericana, SAL 15, sobre el espacio público como el expositor peruano en ese tema central. Participaban  también otros invitados peruanos, los arquitectos Baracco, Pedro Belaunde y Elio Martucelli entre ellos.

La Fundación y el SAL tenían interés en que yo presente los proyectos municipales de Lima,  que he liderado, especialmente  COSTA VERDE y RÍO VERDE, por ser estructuradores  de ciudad y de cambios y por su calidad de propuesta urbana y arquitectónica.

Además, resumí otras actuaciones importantes, en espacio público central ( plazuelas Italia, Buenamuerte y Buenos Aires recuperadas) y de periferias ( programa Barrio Mio , y otros proyectos en espacios hasta hoy residuales y conflictivos como el espacio central de la muy larga Av Salvador Allende, etc).

Fue la última exposición antes del cierre del evento  y ciertamente fue muy bien recibida. Además de sus tesis y logros, porque ayudó a que los estudiantes de cuatro facultades de arquitectura bogotanas (el seminario recorrió sus sedes, una cada día) vean que la arquitectura sí puede gravitar en la ciudad y la sociedad. 

Y que, entonces, la arquitectura y el diseño pueden ser otra cosa que ese frecuente ejercicio casi autista de geometrías abstractas que hace sofisticados artefactos en busca de “glamour”, prestigio social y rentas que algunos creen que es.

Dejo para la semana siguiente resumir esa presentación, y prefiero ahora brevemente testimoniar algo de la experiencia compartida estos días.

El seminario siempre ha debatido sobre qué arquitectura tiene sentido en América Latina y así ha confrontado visiones

Algunas que se venden como cosmopolitas y exitosas y que prefieren propuestas asépticas, donde la realidad es apenas el lote en que se pone una escultura autosuficiente.

De lo que estamos bombardeados (en Lima , sin duda) en muchas revistas y registros con muy poco debate y abundante ligereza,  que fotografían la arquitectura siempre sin gente. Casi sin lugar ni problema que afrontar.

Coincidió con ese comentario el importante arquitecto brasileño Magalhaes, que recibió un premio América el último día.

Pero  hay otras visiones para las que la realidad sí importa más y entonces abre otros retos difíciles, porque eso ya no resulta ocurriendo en la categoría cómoda de una escultura abstracta, sino en la de nuestra siempre compleja y contradictoria realidad social, cultural y humana.

Donde se luce menos y se entrevera más.

Adecuadamente, el seminario homenajeaba al arquitecto Rogelio Salmona, muerto hace pocos años. Para quien, en toda su excelente arquitectura, el espacio público fue siempre un tema central, que buscaba siempre paradigmas propios y no prestados.

Hacer ciudad con la arquitectura era para él más importante que cada proyecto singular, todos resueltos con calidades magistrales, así que es difícil leer ese segundo encargo que Rogelio se daba a sí mismo. Hacer ciudad con cada arquitectura.

Y Rogelio era y es casi un paradigma de latinoamericanidad. De cómo ser a la vez contemporáneo pero tener memoria e identidad, cómo definir bien lo  moderno , no como un afán de parecerse a otros, ni, por cierto,  de creer , como muchos han  creído, que la mejor práctica es la mejor imitación bien disimulada, sino en reclamar que la creatividad y la calidad deban entenderse como una respuesta tanto a tiempo como a lugar.

A eso que somos y no asumimos, mestizos, múltiples, diversos , específicos.

Halagó mucho que nuestras propuestas proyectuales y los proyectos municipales de la gestión de Susana Villarán para  Lima fuesen muy bien recibidas como importantes y valiosas por claros líderes regionales .

Entre muchos líderes, ´por Silvia Arango, heredera en Colombia del papel de Rogelio, por Mariano Arana, ya casi legendario arquitecto uruguayo, que fue en esa condición alcalde de Montevideo, por Ramón Gutiérrez y su esposa , Graciela Viñuales , ambos historiadores y tratadistas de lo latinoamericano de diversos tiempos y temas, y por Alfredo Garay, el arquitecto gestor de Puerto Madero.

Y fue muy estimulante reencontrar Bogotá y Colombia, adonde he ido profesionalmente muchas veces desde que ayudé , desde el año 90, enviado por PNUD-UNESCO a dar forma a la estrategia para recuperar el centro de Cartagena , que entonces solamente se visitaba pocas horas, como le pasa hoy al centro de Lima. Y donde por eso pude conocer a mucha gente clave, allí y para América Latina.

Término este breve resumen transcribiendo lo que anoté el primer día, antes del seminario, en mi cuaderno de bolsillo,.

Caminar Bogotá el domingo entre bicicletas, patinadores, familias enteras, con olor  de parrilla de  choclos callejeros, entre grupos de toda suerte , incluyendo predicadores y fumones en su día de asueto , es ver el discurrir y el trote de gente de cada lugar y edad, peso , talla y contextura. Es celebrar que la ciudad no es un mal sino un bien.

Que el presente puede ser, como lo dice su nombre, un regalo (aunque esto lo leí en una cita en inglés, en Londres).

Y que existe, casi como fiesta y ritual, lo compartido , lo público, lo de todos , en medio de tantas diferencias y conflictos, esos que aquí ( escrito en Bogotá), también hay, como en Lima.

Eso que escribí fue premonitorio.

El espacio público fue el tema. Darle valor, entenderlo en sus términos reales. Y tener propuestas que hacer, proyectos que aportar.

(continuará)"

Augusto Ortiz de Zevallos


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